No dejes entrar al bosque
CG Drews
Fantasía
VR Europa
352 páginas
18,95€
Sinopsis:
Andrew Perrault siempre ha encontrado refugio en los cuentos de hadas oscuros que escribe para Thomas Rye: el chico de las manos manchadas de tinta y el cabello color hojas de otoño. Pero algo ha cambiado. Desde que regresaron a la Academia Wickwood, su hermana gemela lo evita y Thomas ya no es el mismo.
Los padres de su amigo han desaparecido. Su ropa aparece manchada de sangre. Ha dejado de dibujar las ilustraciones macabras que solían dar vida a las historias de Andrew. Y, lo peor, algo parece acecharlo desde las sombras.
Una noche, Andrew decide seguirlo hasta el bosque y presencia lo imposible: Thomas lucha contra un monstruo que él mismo ha dibujado. Criaturas que no deberían existir, pero que ahora matan a todos los que se acercan a él. Para sobrevivir, los dos deben enfrentarse a las pesadillas, noche tras noche.
Pero cuanto más estrecha se vuelve su obsesión mutua, más fuertes se hacen los monstruos. Y Andrew empieza a temer que la única manera de detenerlos sea destruir a su creador… su mejor amigo.
Opinión sin spoilers:
La portada, junto con el título del libro, fueron lo primero que llamaron mi atención, lo que hicieron que me lo comprase y leyese.
Aunque no lo sepáis, el chico rubio de la portada se llama Andrew y es el protagonista. ¿Por qué aparece su rostro marcado por esas garras y rosas con espinas? Por su mundo interior, por su forma de ver la vida, de sentirla hasta en la célula más recóndita de su cuerpo. Pero Andrew "solo" inventa esas historias lúgubres, góticas y de amor trágico, quien pone rostro a esas historia es Thomas, su compañero de habitación y "artista perturbado" según todos los de su alrededor por las representaciones tan tétricas y oscuras que salen de él.
Ambos son una especie de marginados en la elitista Academia Wickwood, en la cual solo los retoños de los más adinerados pueden asistir.
Andrew tiene pinta de ser muy enclenque físicamente, pero además emocionalmente también sufre mucho, lo cual le hace padecer ansiedad. No tiene amigos (salvo Thomas) y es el blanco de burlas del "grupo guay" de la academia. En cambio, y aunque de Thomas se podría decir que es también marginado, no lo es porque el resto le dé de lado, sino porque él pasa de todos los demás. No es el estirado rico que se supone que debería ser. Es un alma libre, abraza y besa árboles (literalmente), siempre va manchado de pintura, nunca lleva bien el uniforme y te dice cuatro cositas como te pases de listo o te metas con Andrew.
En el libro no solo tenemos a estos dos personajes importantes, también está la hermana gemela de Andrew, Dove, de la cual no hablaré para no hacer ningún spoiler.
La historia nos cuenta cómo transcurre el último año escolar de Andrew y compañía en la Academia Wickwood, el cual empieza ya torcido cuando al llegar, Andrew descubre que Thomas es el principal sospechoso de haber asesinado a sus padres.
A partir de este momento el autor comienza, muy poco a poco, a construir una ambientación oscura (la academia alejada de la mano de dios en medio de un bosque ayuda bastante), tétrica y asfixiante para que meter a sus personajes en una espiral hacia los infiernos.
No solo tendrán que luchar contra sus hormonas y esos deseos tan extremos que no entienden del todo mientras estudian, es que de repente se ven envueltos en una historia llena de sangre y muerte al tener que adentrarse noche tras noche en el bosque para acabar con unos monstruos y evitar que acaben con todos los alumnos de la academia.
Es un libro corto con ilustraciones de algunos de los monstruos contra los que deben luchar, lo cual se agradece enormemente y le dan un punto extra a la historia, pero en general, y sobre todo por el final que tiene, no me ha terminado de convencer del todo.
La historia está bien, tiene partes mejores y peores pero se deja leer y no en pocos capítulos te atrapa, pero en lo personal he terminado poniendo los ojos en blanco en varias ocasiones por esos sentimientos tan extremistas de Andrew hacia Thomas y viceversa.
Entiendo que son adolescentes y que en esos momentos se tienen los sentimientos a flor de piel y todo lo que queráis, pero eso de "daría mi vida por él" o "me abriría en canal para coser nuestras costillas y así estar juntos para toda la eternidad" a cada momento, ya me parece demasiado.
Todo es malo, nada merece la pena, todo es oscuridad, todo es incomprensión, todo es pobredumbre... chico, dan ganas de cogerle y decirle: "A ver, cálmate, Pocoyó".
Este libro hubiese arrasado años atrás en plena época emo. Todo es extremo, nada merece la pena, es todo, es nada, es demasiado. Y si fuese así pero con más chicha, más historia, más desarrollo de la historia y personajes, pues bueno, tendría su pase, pero no, la historia y los personajes no son una obra de arte, son bastante planitos.
Demasiada intensidad para una historia y personajes no desarrollados, porque no, las cosas te las hueles con bastante antelación.
El colmo ha sido el final. Ese final abierto que ha terminado de matarme. El summum del romance trágico y con el que terminé mirando de reojo el libro y no dándole ni un suficiente a la historia.
Repito: Demasiada intensidad para una historia y personajes no desarrollados.




